
Frank Duff sostenía que la Legión propone una forma de vida más allá de la simple realización de una tarea concreta. Ofrece una formación destinada a influir en todos los ámbitos de la vida y en cada momento de la misma.
El legionario que solo es legionario, durante la reunión y el trabajo que se le asigna no está viviendo el espíritu de la Legión. Debe llevar la formación de la Legión, a su vida cotidiana, ya sea en el mundo de la política, las finanzas, el arte, la cultura, los sindicatos, la fábrica, los negocios, la enseñanza o la enfermería, o cualquiera que sea su forma de vida particular: El propósito de la Legión, es ayudar a sus miembros y a todos aquellos que están en contacto con ellos a vivir plenamente su vocación cristiana.
Esa vocación tiene su origen en el Bautismo.
Por el Bautismo, uno se convierte en otro Cristo, o como dice San Agustín: «No solo nos hemos convertido en otros Cristos, sino en Cristo mismo».
P. Bede McGregor, O.P., antiguo Director Espiritual del Concilium.
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