viernes, 4 de abril de 2025

Programación Senatus abril 2025

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Socios Auxiliares, 25 de abril 2020

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LEGIÓN DE MARÍA
Socios Auxiliares
Datos Informativos



La Legión de María, es una asociación internacional privada de fieles, con personalidad jurídica conforme a los cánones 298-311 y 321-329 del Código de Derecho Canónigo.

La finalidad de la Legión de María es la gloria de Dios por medio de la santificación de sus miembros, mediante la oración y la colaboración activa, actuando bajo la dirección eclesiástica, a la obra de María y de la Iglesia, de vencer el mal y llevar el Reino de Cristo al mundo.

La Legión de María, invocando el Espíritu Santo, busca servir a Jesucristo bajo la dirección y la unión con su Madre, María Inmaculada, Medianera de todas las Gracias. (Estatutos, Art.1.)

Como su nombre indica, se trata de un ejército de siervos conocidos como legionarios, organizado según el modelo de un ejército, principalmente el ejército de la antigua Roma, bajo el mando de María, Reina del Cielo, al servicio de su Hijo, Jesucristo. Aunque es un ejército, su finalidad y métodos no son de este mundo sino de María, la Humilde. (Estatutos, Art.2.).

La Legión de María se centra en el bien espiritual y moral de las almas, por lo cual no tiene como objetivo proveer ayuda material, trabajo que desempeñan otros apostolados. (Estatutos, Art.3.)

Además de las múltiples gracias que Dios ha concedido por medio de Cristo a su Iglesia, la Legión de María se beneficia de manera particular de la visión de su fundador Frank Duff como se expone en sus escritos y con su ejemplo de vida. Los legionarios se inspiran también en las enseñanzas de San Luis María Grignion de Montfort en el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, una doctrina que inspiró profundamente a Frank Duff.  ( Estatutos, Art. 4. )


Es deber esencial de cada Praesidium crear y
fomentar en derredor suyo un buen núcleo de
Socios Auxiliares

Contémplese un regimiento de soldados bien dirigidos, valientes, perfectamente disciplinados y armados: ¿a caso no son fuerzas irresistibles? Y, sin embargo, de suyo no son más que una fuerza perecedera. Día tras día dependen de esa ingente multitud de obreros que les proveen de municiones, víveres, vestidos y asistencia médica. Quitadles esas provisiones y veréis lo que queda de ese magnífico ejército después de algunas horas de combate. Lo que son estos abastecedores en relación con el ejército,   son  los  Auxiliares  respecto   del  Praesidium.
Ellos forman parte integral de la organización. Sin ellos el Praesidium es incompleto. (Manual Oficial).

Fue fundada la
Legión de María en Dublín —Irlanda— el año de 1921. En 1928 comenzó a difundirse rápidamente en Escocia, Inglaterra, Estados Unidos, India, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, África y las Indias Occidentales, China, América Central, Francia, las Islas Filipinas, Egipto, Italia, Bélgica, Dinamarca, Noruega y el Japón.
Hoy se encuentra además en cada país de Suramérica, habiendo comenzado por Colombia, en 1947.
DE SU SANTIDAD PIO XI
"Damos una bendición muy especial a esta hermosa y santa obra, la Legión de María. Su nombre habla por sí mismo. La imagen de María en sus estandartes nos representa grandes y santas cosas... Pido al Señor por vosotros para que practiquéis más seriamente ese apostolado de oración y de obras que habéis emprendido".
Clases de Socios
La  Legión de María, tiene dos clases de socios: Activos y Auxiliares. Y dos grados: Pretorianos, Adjutores.

§1. Los Socios Auxiliares y Adjutores no asumen los deberes de socio activo. Su función principal consiste en emprender un servicio de oración que sea ofrecido a María como un don sin reservas, para que Ella lo administre  según  su  voluntad.  Asumen el deber de  rezar
diariamente el Santo Rosario  y las oraciones contenidas en la Téssera.

§2. Además de lo anterior, los Socios Adjutores se comprometen, en la medida de lo posible, a asistir a Misa y comulgar diariamente, y a rezar una parte importante del Oficio Divino u otro oficio aprobado por la Iglesia”.  (Estatutos, Art. 99.)

§1. Los miembros de las Iglesias Ortodoxas pueden, con la aprobación del Párroco local u Ordinario, asociarse con la Legión de María, asistir a las reuniones de praesidia  y  participar  en  trabajos  activos adecuados
. §2. Los miembros de las Iglesias Ortodoxas pueden asumir los deberes de Socios Auxiliares.
§3. Si los miembros de una Iglesia Ortodoxa establecieran praesidia basados en el sistema de la Legión, no estarán sujetos a estos estatutos, solo a la jerarquía ortodoxa.  (Estatutos, Art. 100.)


No hay cuota alguna para ser miembro de la Legión de María. Lo único que la Legión, exige del Socio Auxiliar es buena voluntad e intención sincera de cumplir con las oraciones prescritas; rézalas además por el link:
La Téssera, (hojita de oraciones), comprende lo siguiente: la Invocación y Oración al Espíritu Santo; las cinco decenas del Rosario, seguidas de algunas invocaciones; la Catena Legionis que contiene una antífona, el Magníficat y la oración de la Fiesta de María Mediadora de todas las Gracias; y por último, la oración propia legionaria como preces finales.

Los Socios Auxiliares que hayan sido conseguidos por los miembros activos, quedarán alistados en los registros del Praesidium (grupo local). Cada Praesidium guarda un registro temporal, y otro permanente, anotando en el primero los nombres de los auxiliares nuevamente reclutados, y en el otro, los de  aquellos; que terminada la prueba de tres meses, hayan permanecido fieles en el cumplimiento de sus obligaciones y expresando deseos de continuar con ellas.

Todos los praesidia, en su reunión semanal, oran por  los legionarios y cada año se ofrece una Misa, por los legionarios difuntos. Es un tesoro, contar en esta vida y en la futura, con esta oración de intercesión.

Para  más  informes, diríjase al grupo local o Praesidium de la  Legión de María, en su parroquia, o al Concilium cuya  dirección  es:   De  Montfort  House,  Morning  Star Avenue  Brunswick  Street             Dublín 7     Ireland.

   Tel: +353 1 872 3153            Fax: +353 1 872 6386
email: concilium@legion-of-mary.ie

A Jesús por María

La mejor inversion en tu vida, 4 abril 2025




 

miércoles, 2 de abril de 2025

Encuentro de Formación Virtual, 2 de abril 2025

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Encuentro de formacion virtual

Servicio Legionario
Manual, capítulo 4

Hermana María Lina Duarte
Senatus Annuntiata
Bogotá - Colombia

Te invitamos 🗓  acompáñanos en vivo 👥por:

 YouTube:
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O por Facebook:
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Participa con tus comentarios 💬🗣👂🏼 los pasaremos durante la transmisión
Tarea apostólica legionaria realizada sin fines de lucro aprobada por el Concilium Legionis realizada desde:
La Parroquia La Santa Cruz de Fiorito
Curia María - Madre de la Sabiduría)

Allocutio Concilium Legión de María 23 marzo 2025

 

Allocutio Concilium Legión de María

P Paul Churchill, Director Espiritual del Concilium  

Conocer a Cristo Crucificado

Con ustedes decidí no conocer más que a Jesús, el Mesías, y un Mesías crucificado (1 Cor: 2,2). Así lo expresó San Pablo poco más de 20 años después de los acontecimientos del Viernes Santo. Pero también nosotros, casi 2.000 años después, no necesitamos conocerle de otro modo. Cada vez que celebramos la Misa, cada vez que rezamos ante el Santísimo Sacramento, cada vez que pasamos ante una Iglesia, recordemos que la Persona que está allí es la que ha sido crucificada y todavía lleva en su cuerpo las heridas de esa crucifixión. No hay otro modo de recordarlo, de ser conscientes de él.

Sólo podemos pensar ocasionalmente en él como el Hijo eterno con el Padre, o la Palabra hecha carne en el seno de la Virgen, o el niño nacido en el establo de Belén, o el gran predicador y taumaturgo de Galilea. Pero la gran realidad en este momento es que Él, es el que fue crucificado, murió, fue sepultado y ha resucitado de entre los muertos, llevando las heridas de su Pasión. Y tanto si es a un Tomás dubitativo que exige ver las llagas hechas en sus manos, como si es a una Margarita María Alocque, más reciente a quien muestra su corazón herido, sigue siendo la misma realidad: Cristo crucificado, resucitado pero todavía con sus heridas. Por eso tenemos las 5 tachuelas en el Cirio Pascual.

San Pablo dice: «¡Predicamos a un Cristo crucificado!». (1 Cor 1, 23). Cada vez que nos presentemos ante Él para orar, sea en la Iglesia o en la intimidad de nuestro hogar, sea en la Misa o en cualquier otro Sacramento, tengamos siempre ante nosotros esa realidad: éste es el que todavía lleva las llagas de la Cruz. Sólo así podremos conocerle y relacionarnos con Él.

Y no olvidemos nunca que la razón por la que es así, es por nuestros pecados. Él todavía lleva las heridas de nuestros pecados. Incluso en la eternidad adoraremos al Cordero en cuya sangre todos hemos sido lavados (Ap 7,13-14). De hecho, en el Libro del Apocalipsis o Revelación hay 28 referencias al Cordero y muchas de ellas se refieren a él inmolado, o a su sangre por la que hemos sido lavados. Esta es su realidad actual y como será en la eternidad.

Cuando vas a rezarle, cuando le pides ayuda, ¿cómo lo visualizas? Recuerda siempre sus heridas. Recuérdate a ti mismo que él sufrió todo esto a causa de tus pecados. Este debe ser el punto de partida de cada encuentro con Él.

Cuando Jesús aceptó el marco de madera de la Cruz, aceptó algo aún más pesado. Asumió los pecados de todo el mundo. Como dijo Isaías: «Herido fue por nuestra rebelión, molido por nuestros pecados» (Is 53,5).

La decisión y la intención de crucificar a Jesús, llevaban incrustados todos los pecados del mundo. El odio y los celos por parte de los saduceos y fariseos, la traición a la verdad por parte de Pilato, la opción de Pilato y los apóstoles de ir a salvarse y optar por la comodidad personal. Y luego, tal vez, la mayoría silenciosa. Podemos leer en ese momento también el abandono absoluto de la compasión. La oración y la reflexión mostrarán más. Este es el peso que lleva; esta es la carga que sabe que debe soportar para que el reino del pecado pueda terminar.

Pero entonces cae al suelo. Su fuerza física le ha abandonado. Pero tal vez su fuerza espiritual también esté bajo presión. Sin embargo, sabe que debe levantarse y seguir hasta el final. Y cuando se levanta, allí está ella, a la que se dirige como «¡Mujer!». La persona de la creación de la que más depende. Siempre ha dependido de ella. Ahora más que nunca. Porque ve en ella, no sólo a su madre, sino a la llena de gracia y belleza y hermosura y compasión y el amor más puro. Ella le muestra que la raza humana es hermosa y que merece la pena luchar por ella. De ella saca fuerzas para seguir adelante y completar su misión.

Esto se ve reforzado por Simón, que presta voluntariamente sus hombros a la Cruz al verlo exigido por las circunstancias. Verónica le muestra una bondad espontánea y, de hecho, a medida que avanza su calvario, se ve recompensado. El joven Juan está allí con su madre, Magdalena y las demás mujeres, el buen ladrón le defiende y busca su intercesión. Y, justo al morir, ¿oyó decir al centurión: «Éste era un buen hombre, éste era un hijo de Dios»?

En la muerte vuelve al Padre en la eternidad y lleva su pasión y muerte soportadas hasta su Padre celestial. Y se eterniza para que en cada Misa podamos tener contacto directo con él. Pero, como muestran sus experiencias de resurrección, sigue llevando sus heridas. Así debemos mirar al Señor en el Altar, en el Sagrario, en nuestros espacios privados, cada vez que nos dirigimos a Él. Él es el Señor que lleva las heridas de nuestros pecados, por los que se entregó totalmente.

En su existencia terrena dependió sobre todo de una persona. De su Sí dependió su entrada en el mundo, de sus pechos su primera leche, de sus manos suaves sus primeros pasos, de su guía se mantuvo alejado de la mirada pública antes de que ella le autorizara a seguir adelante con su ministerio en las bodas de Caná, símbolo de las bodas del Cordero que fue inmolado por nosotros.

San Pablo decía: « Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia,» (Col 1,24). La Virgen lo vivió. Nos pide que hagamos lo mismo. Y yo sólo me pregunto esto: ¿se librará alguna vez Nuestro Señor de esas heridas de la Cruz? Tal vez, pero sólo cuando llegue al Cielo el último de los redimidos. Pero tal vez será nuestra alegría contemplarle siempre con esas llagas que nos muestran la profundidad de su amor y la maravilla de su sufrimiento. Sus heridas nos curan.

«Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz has redimido al mundo».

«Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz has redimido al mundo».

Si conociéramos el valor de la Santa Misa...



Bienes de la Santa Misa