martes, 1 de mayo de 2018

ALEGORÍAS del ROSARIO

¿QUE ES EL ROSARIO?


 I.—Una CADENA misteriosa, formada con es­labones de confianza, que nos une indisolu­blemente al Corazón de la Madre de Dios y de los hombres.


II.—GUIRNALDA de fragantes rosas, obsequio de nuestro afecto sincero a la doncella siempre Virgen.


III.—COLLAR de perlas valiosísimas, engastadas por el cariño de los hijos en el pecho de su MADRE, como prenda de amor
reco­nocido.


IV.—MANOJO de pétalos olorosos, desprendi­dos del Corazón purísimo de MARÍA para desinfectar las morbideces del «fango he­cho hombre».



V.—ANZUELO providente para sacar a las al­mas pecadoras de las profundidades del abismo de la culpa.


VI.—ACUEDUCTO de salvación, por donde nos vienen las gracias del cielo que fluyen del Corazón de nuestra Madre y Señora para refrigerar los incentivos del pecado.


VII.—FLAGELO de la justicia de Dios, para hu­millar al enemigo de las almas y arrebatar de sus garras a las víctimas de la desespe­ración.


VIII.—LLAVE de oro que infaliblemente nos abre las puertas del Corazón de MARÍA, san­tuario donde moró la DIVINIDAD.


IX.—IMÁN poderosísimo que atrae a las almas desorientadas por los halagos del mundo y las pasiones hacia el Corazón Inmacu­lado de MARÍA.


XI.—ARCHIPIÉLAGO de islas de paz y ventura donde reposa y descansa el hombre pere­grino de la vida y de sus miserias, porque ha encontrado allí
«las primicias de la ale­gría».


XI.—ARCHIPIÉLAGO de la VIDA, que produ­ce frutos sazonados y abundantes de sal­vación en cosecha ininterrumpida.


XII.—ARPA salterial de MARÍA, donde resuenan los cánticos y alabanzas a LA MADRE de parte de sus hijos en sucesión perenne de melodías dulcísimas.


XIII.—TERMÓMETRO fidelísimo que señala el ar­dor y celo de nuestro amor y veneración a la MADRE y VIRGEN siempre fiel.


XIV.—VÍA LÁCTEA de rutilantes estrellas que ilu­mina el camino de la santidad e indica la ruta luminosa que conduce a la PATRIA.


XV.—MAROMA potentísima que amarra la frá­gil barquilla de nuestra existencia a los brazos seguros y amorosos de nuestra MADRE.



XVI.—RIENDAS suavísimas de MARÍA, que con­ducen con dulzura y eficacia a los hijos fieles para que no los extravíen las pa­siones desbocadas de nuestras
vidas locas.


XVII.—CREMALLERA de santificación, para unir apretadamente las almas al seno inmacula­do de la MADRE del Amor Hermoso y de la Santa Esperanza.


XVIII.—TORRE ALMENADA de paz y de defensa, refugio seguro de las almas fieles contra las asechanzas del demonio, del mundo y de la carne.


XIX.—VOLANTE de dirección, para conducir con seguridad y sin tropiezo hasta las mansio­nes de la Patria eterna.


XX.—ALJABA de innumerables flechas, temibles para el enemigo, que proporciona al que las lleva la seguridad de su invencibilidad en la batalla.


XXI.—RED de finísimas mallas, donde quedan prendidos para su salvación los pobres pe­cadores, víctimas de todas las tormentas y resacas de la vida.


XXII.—ROSAL florido y hermoso, cuyos pétalos embalsaman la atmósfera de este destierro hasta convertirlo en antesala del paraíso.


XXIII.—GIRASOL esplendoroso y benéfico, que marca y señala la dirección del Sol de la GRACIA, CRISTO JESÚS, para disfrutar de sus rayos protectores y santificantes.


XXIV.—GRÚA de eficacia poderosa para trasladar las misericordias de DIOS hasta las nece­sidades e indigencias del corazón humano.

 

XXV.—ANILLO de múltiples irisaciones, que anuda nuestro desposorio con la verdadera devo­ción a la Madre de toda MISERICORDIA.


XXVI.—PULSERA inmaculada, que señala y cuenta las pulsaciones de nuestro fervoroso reco­nocimiento y gratitud a la Virgen sin man­cilla.


XXVII.—SARTAL de cuentas para valorar los latidos de nuestro amor agradecido a la REINA que roba los corazones.


XXVIII.—ESCALERA de múltiples peldaños, formada por los brazos de MARÍA, que nos eleva pronto y rápidamente hasta el PARAÍSO de DIOS.


XXIX.—SALVAVIDAS segurísimo de la salud eter­na, por el que flotan y hallan la salvación tantos náufragos del proceloso mar de la existencia humana.


XXX.—ANCORA dé salvación para el pecador an­gustiado que nos sujeta en las horas amargas al Corazón fidelísimo de la Madre Buena.


XXXI.—ESTRIBO de la misericordia de MARÍA, en el que se apoyan hasta saltar a la Vida bienaventurada los pobres pecadores des­esperados.


XXXII.—POLEA potentísima con que suben hasta la máxima perfección las almas tibias, débiles y enfermas.


XXXIII.—LAMPARA votiva que en la presencia de Dios ofrece continuamente sus destellos de alabanza y gloria en nombre de todas las criaturas.


XXXIV.—SURTIDOR maravilloso que derrama en llu­via benéfica todas las gracias que se esca­pan de las manos benditas de la TESORE­RA de los tesoros de Dios.


XXXV.—LÁTIGO torturador para Satanás y sus se­cuaces, en manos de los siervos fieles y humildes de la ESCLAVA.


XXXVI.—ASCENSOR continuo y seguro de nuestras aspiraciones a la Patria y al TRONO de la Santísima Trinidad.


XXXVII.—ARCO IRIS de prometedoras esperanzas, que anuncia nuestra reconciliación con el Padre, y está formado por los dones del ESPÍRITU SANTO, su Esposo.


XXXVIII.—NORIA de innumerables arcaduces, para sacar el agua de las gracias y bendiciones del piélago de la Inmensidad de Dios.


XXXIX.—RODAMIENTO de bolas saludables en mo­vimiento continuo, para conseguir la feli­cidad de los hijos del dolor y del destierro.

XL.—PALMERA airosa del desierto de la vida, que cobija bajo la sombra bienhechora a los pobres peregrinos desorientados.



XLI.—CINGULO de pureza y santidad, que nos une indisolublemente a la Madre del AMOR : HERMOSO y CASTO.



V XLII.—LIBRO misterioso donde DIOS tiene escritos a los predestinados a su Gloria y a la má­xima santidad.


XLIII.—REFLECTOR para irradiar y calentar a las almas tibias, en especial a las que se ol­vidan de sus deberes de consagración a DIOS.


XLIV.—HONDA eficacísima en manos de MARÍA para derribar a los GOLIAT del pecado y perseguidores más sutiles de la Iglesia.


XLV.—RULETA de sorpresas infinitas para alegrar el corazón de los humanos con toda suer­te de obsequios y regalos de su corazón maternal.


V XLVI.—DIADEMA de gemas preciosas para coro­nar a MARÍA como Omnipotencia suplican­te y dispensadora de todas las gracias.


XLVI I.—HALO de santidad que refulge y destella la BENIGNIDAD de MARÍA y nos hace agradables a Dios con sus resplandores.


XLVIII.—TALISMÁN que conjura las asechanzas y sortilegios del enemigo infernal en su lucha por la perdición de las almas.


XLIX.—BROCHE de gratitud y fidelidad que en­garza incesantemente nuestros dedos en la segura confianza que nos da nuestra MA­DRE en la hora postrera.


L.—CORONA de GLORIA que colocamos agradecidos y confiados en las sienes de nues­tra bendita MADRE, como REINA del UNI­VERSO y EMPERATRIZ de cielos y tierra


Obsequio a María
EL SANTO ROSARIO 
Anselmo del Álamo SCH.P.
(Pags. 17 -21)

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