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TE ESPERO AFUERA...

Te vi en la iglesia…Estabas rezando. Seguramente estuviste
feliz hablando con Dios. Cuando te vi
adentro, tuve la tentación de ir a decirte: “Te espero afuera"…
¿Sabes por qué?
Porque afuera es donde voy a darme cuenta si oraste. Allí, es donde voy ha saber si rezaste de verdad o si simplemente pronunciaste fórmulas. Porque afuera es donde voy a darme cuenta si realmente oraste. Afuera es donde vas a demostrarme si la oración sirve.
Al verte en oración se me ocurrió pensar que no es allí donde está el peligro.
El peligro comienza después... cuando se está afuera.
Y es que la oración, es un riesgo, no un entretenimiento. Cuando sales de ella, te conviertes es un espectáculo, y siempre hay público para todo el espectáculo' El que sale de la Oración se vuelve "un espectáculo para los ángeles y para .los hombres." (1Cor. 4:9) Por eso sigo esperando afuera. Quiero ver el espectáculo de tu vida. Después de la oración.
Quiero mirarte yo, el enfermo…Yo, el anciano... Yo el gerente…Yo el mendigo…Yo el portero del edificio donde trabajas…Yo el cliente del almacén donde vendes… Yo, el conductor de tu casa… Yo la que hace de comer…Yo, uno de tantos que se cruzan contigo durante el día.
Y si tu oración no ha sido rutina, costumbre, seguramente te habrás dejado transformar por Dios. Quien acepta el riesgo de la oración adentro, debe salir transformado, dispuesto a todo y listo para ser un espectáculo ante el cual, todas las personas puedan aplaudir.
Si después de orar, no eres capaz de estar como debes, entonces tu
oración no fue oración. Seguramente has rezado mal, puesto que te comportas
mal. Si no eres capaz de estar con los hermanos, entonces tampoco eres capaz de
estar con Dios. Porque el que no ama a su hermano a quien a visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto.
(1 Jn.4.20)
Recuerda: La oración convierte al cristiano, en un espectáculo de público, con la condición de que para verlo no se necesita entrar al templo. Es necesario ver salir a la persona de la iglesia y empezar a contemplar el espectáculo cristiano del que ha sabido orar.
Por todo esto te repito: Afuera es donde te espero
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