martes, 18 de septiembre de 2007

allocutio septiembre, Edel un regalo para la Legión

ALLOCUTIO
POR EL REV. FR. BEDE Mc GREGOR O.P.
DIRECTOR ESPIRITUAL DEL CONCILIUM
Edel: Un gran regalo para la Legión


A partir de la fiesta del Triunfo de la Cruz, el 14 de septiembre de este año la Legión en todo el mundo celebra el centenario del nacimiento de la Venerable Edel Quinn. Su vida es uno de los más bellos e inspiradores dones que Dios y su Madre podría haber dado a la Legión. Si alguna vez un Praesidium o cualquier Consejo superior de la Legión fue tentado al desaliento o a relajarse ó abandonar el esfuerzo del conjunto de normas para ser una escuela de santidad apostólica de laicos, podrían comenzar los trabajos de recuperación y de renovación al repasar la vida y el espíritu de Edel. Esta es sin duda una de las razones por las cuales Dios atrajo a Edel hasta las filas de la Legión. Cada comunidad de fe necesita el ejemplo y la inspiración de uno de sus miembros destacados.

Frank Duff, fundador de la Legión y un testigo clave en el proceso para la beatificación de Edel dice con total convicción que ella es la perfecta encarnación del espíritu de la Legión y sus ideales. Durante el año centenario vamos a hablar y a escribir mucho sobre diversos aspectos de su santidad y de la personalidad extraordinariamente atractiva. Pero hoy sólo quiero apuntar a uno o dos aspectos de su vida que realmente los legionarios deberán tratar de imitar y hacerla suya.

El Manual dice que el espíritu de la Legión es el espíritu de María misma. ¿O que es un Praesidium? sino una presencia viva de María. Pues bien, el espíritu de Edel es un intercambio profundo del espíritu de María. Parecía tener un punto de partida para muchas personas la comprensión y la experiencia de fe de María. Su mejor amiga Mary Walks fue quien mejor entendió la parte de su sensibilidad y precisión y quien más tarde se convirtió en una Hermana Cartuja. Su testimonio rendido por escrito al Tribunal es quizás el más perceptivo e inspirador retrato de Edel que se nos dio. Esto es lo que escribió acerca de Edel en lo que respecta a Nuestra Señora.

'Mirando hacia atrás, puedo decir que realmente Edel Quinn ha dejado una marca indeleble en mi vida. Ella era como una luz brillante que brilló a todos los que se acercaron ella, pero más especialmente a sus amigos. Esta luz no sólo brilló, sino que también que dio calor, la calidez del amor. Aún puedo sentir sus efectos. Su amistad es una fuente constante de alegría y felicidad. Uno no puede dejar de ser mejor al haberla conocido, al menos, es lo que me parece a mí.

Fue a través de Edel como llegué a un conocimiento más profundo del indecible encanto y amabilidad de Nuestra Señora. Un día tuve la intuición de la belleza y el encanto de María, como una ampliación de la luminosidad y encanto espiritual de Edel. En ese momento la Virgen me pareció maravillosamente hermosa y más atractiva que nunca, mucho más que antes. Mi primera inclinación era rechazar la intuición que por ser “demasiado buena sería verdad” Pero entonces pensé: “¿Por qué debería ser demasiado bueno para ser verdad? Si ella, una niña normal, fue tan deliciosamente

dulce y encantadora, debido a su estrecha unión con Jesús, mas sin duda lo sería la Santísima Virgen Madre de Jesús debería ser incomparablemente más”. Así Edel era indirecta e inconsciente ocasión para mí de un conocimiento amoroso de María, mucho más grande y en mi opinión, mucho más cierto lo obtuve de esta manera. Yo le rezo a menudo a Edel y he recibido un importante y valioso favor de naturaleza espiritual que se lo atribuyo a su intercesión. Sin embargo, no entra en la categoría de un milagro que podría servir para hacer avanzar su causa de beatificación'.

No sería algo maravilloso si la gente puede decir que realmente la Legión es el lugar donde verdaderamente se puede llegar a la experiencia, de conocer y amar a María. Sin duda, Frank Duff fue abrumado cuando recibió un gran premio de los Marianistas de Daytona, Ohio y la cita dice que ha hecho más que nadie para hacer conocer y amar a María Él respondió que nada le daría mayor placer que ser un instrumento para llevar a otros a María.

Creo que sería una magnífica forma de celebrar la memoria de Edel si cada legionario resolviera encarnar el espíritu de María en las circunstancias de su propia vida y hacerla más conocida y amada. Roguemos a Edel por esta intención. Creo que sería una buena cosa leer una vez más la vida de Edel por el Cardenal Suenens o el pequeño panfleto por el P. Anselm Moynihan o el pequeño folleto que acabo de citar más arriba por Mary Walks, la monja Cartuja, de nombre 'Yo conocí a Edel Quinn'. De cualquier modo por el cual llegue a conocer mejor a Edel se le retribuirá en grandes beneficios y en un renovado espíritu legionario.

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