Imprimir Archivo pdf: Ven ESpíritu Santo
Cada
año por estas fechas invito a los niños que se preparan para el sacramento de
la Confirmación a escribir una carta a Dios sobre sus esperanzas y también
sobre cualquier pregunta que tengan. También les pido que le digan a Dios qué
dones desean más y por qué. Un joven escribió lo siguiente: «Dios, el don que
más deseo es la sabiduría, porque quiero ver el mundo, como tú lo ves y tomar
decisiones como tú las tomarías». ¡No está mal para un niño de once años!
Una
visión sencilla pero profunda de lo que es el Espíritu Santo. En esta época del
año, el Espíritu Santo, está presente en nuestras escuelas y parroquias. El
Espíritu, es también un agente clave en la próxima temporada de Cuaresma, que
lleva a Jesús, al desierto para ser tentado por el diablo. El Espíritu Santo,
impregna el Manual, aunque a menudo, como en el pasaje que hemos escuchado hoy
(Manual, cap. 333, sección 11, p. 201), en el desafío de estar, en cierto
sentido, siempre alerta, atentos a todas las oportunidades el reto de estar, en
cierto sentido, siempre de guardia, atentos a todas y cada una de las ocasiones
de tender la mano a los demás, firmes en nuestra mente, con el plan y el
propósito de Dios.
Como
legionarios, la nuestra podría ser la intención de ese colegial, de ver las
cosas con los ojos de Dios, el nuestro podría ser el sacrificio de Jesús al
adentrarse en el desierto de nuestra sociedad actual, donde para la mayoría de
las personas Dios está ausente y a menudo es indeseado. Las oraciones de la
Legión comienzan con una simple invocación al Espíritu Santo «Ven»: ¿podría
proponer un reto cuaresmal? Que cada uno de nosotros rece esa invocación con
intención antes de cada pequeña oportunidad?
Reto:
que cada uno de nosotros rece esa invocación con intención antes de cada
pequeña oportunidad que se nos presente cada día: antes de hacer una llamada
telefónica, enviar un mensaje de texto o un correo electrónico, antes de llamar
a una puerta o entablar el contacto callejero, y también en aquellos momentos
que no son mi trabajo en la Legión, los que me permiten estar, en cierto
sentido, siempre de servicio, en casa alrededor de la mesa, en el autobús o en
el taxi, en una sala de espera o en un supermercado concurrido, en la calle o
en una cafetería, en el parque o en el club o en la oficina. «Ven, Espíritu
Santo» antes de decir una palabra y así asegurarme de que no haya un
«cristianismo a medias» en mi discipulado, ya que honro la entrega total a Nuestra Señora Reina de la Legión.
Cada
año por estas fechas invito a los niños que se preparan para el sacramento de
la Confirmación a escribir una carta a Dios sobre sus esperanzas y también
sobre cualquier pregunta que tengan. También les pido que le digan a Dios qué
dones desean más y por qué. Un joven escribió lo siguiente: «Dios, el don que
más deseo es la sabiduría, porque quiero ver el mundo, como tú lo ves y tomar
decisiones como tú las tomarías». ¡No está mal para un niño de once años!
Una
visión sencilla pero profunda de lo que es el Espíritu Santo. En esta época del
año, el Espíritu Santo, está presente en nuestras escuelas y parroquias. El
Espíritu, es también un agente clave en la próxima temporada de Cuaresma, que
lleva a Jesús, al desierto para ser tentado por el diablo. El Espíritu Santo,
impregna el Manual, aunque a menudo, como en el pasaje que hemos escuchado hoy
(Manual, cap. 333, sección 11, p. 201), en el desafío de estar, en cierto
sentido, siempre alerta, atentos a todas las oportunidades el reto de estar, en
cierto sentido, siempre de guardia, atentos a todas y cada una de las ocasiones
de tender la mano a los demás, firmes en nuestra mente, con el plan y el
propósito de Dios.
Como
legionarios, la nuestra podría ser la intención de ese colegial, de ver las
cosas con los ojos de Dios, el nuestro podría ser el sacrificio de Jesús al
adentrarse en el desierto de nuestra sociedad actual, donde para la mayoría de
las personas Dios está ausente y a menudo es indeseado. Las oraciones de la
Legión comienzan con una simple invocación al Espíritu Santo «Ven»: ¿podría
proponer un reto cuaresmal? Que cada uno de nosotros rece esa invocación con
intención antes de cada pequeña oportunidad?
Reto: que cada uno de nosotros rece esa invocación con intención antes de cada pequeña oportunidad que se nos presente cada día: antes de hacer una llamada telefónica, enviar un mensaje de texto o un correo electrónico, antes de llamar a una puerta o entablar el contacto callejero, y también en aquellos momentos que no son mi trabajo en la Legión, los que me permiten estar, en cierto sentido, siempre de servicio, en casa alrededor de la mesa, en el autobús o en el taxi, en una sala de espera o en un supermercado concurrido, en la calle o en una cafetería, en el parque o en el club o en la oficina. «Ven, Espíritu Santo» antes de decir una palabra y así asegurarme de que no haya un «cristianismo a medias» en mi discipulado, ya que honro la entrega total a Nuestra Señora Reina de la Legión.

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